Agendera

El doctor avisa que el jueves no viene. Cuando cortás el teléfono, los veintidós pacientes ya lo saben.

Agendera cancela los turnos del día, le avisa a cada paciente por WhatsApp y le ofrece los horarios más cercanos con el mismo profesional. El que puede, reagenda solo desde el chat. Vos mirás cómo baja el contador.

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Sistema de gestión de agendas para centros con varios consultorios. El WhatsApp es por dónde entra el paciente; el panel es donde trabaja tu equipo.

22 turnos ese jueves

Agenda del jueves Jueves 18 de septiembre Dra. Ana Gutiérrez · Consultorio 3
22 turnos ese jueves
0 avisados
0 ya eligieron otro horario
9:00 Marta Rossi Avisado Eligió lun 22, 10:40
9:20 Julián Ferreyra Avisado
9:40 Graciela Paz Avisado Eligió mar 23, 9:00
10:00 Tomás Benítez Avisado Eligió lun 22, 15:20
10:20 Lucía Medina Avisado
10:40 Ricardo Sosa Avisado

y 16 turnos más de ese jueves

Por WhatsApp, a Marta

Hola Marta, tuvimos que cancelar tu turno del jueves 18 con la Dra. Gutiérrez. Perdón por el inconveniente: podés elegir otro horario desde acá.

Reagendar

Los números del jueves que se cae los tenés vos.

Nosotros no sabemos cuántos turnos maneja tu centro por semana ni cuánto le cuesta una silla vacía. Vos sí. Antes de la demo, mirá estos cuatro:

  • ¿Cuánto tarda tu secretaria en avisar que se cayó un día? Contá las llamadas que no atienden a la primera.
  • ¿Cuántos pacientes se enteran cuando ya llegaron? Son los que vuelven a casa con bronca y son los que no vuelven.
  • ¿Cuántos huecos de la semana quedaron sin llenar? Un turno cancelado a las ocho de la noche para mañana a las nueve hoy no lo llama nadie.
  • ¿Cuántas veces por mes se pisan dos turnos en el mismo consultorio?

Si alguno de esos cuatro te hizo ruido, la demo dura veinte minutos.

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Tres piezas, y ninguna te pide instalar nada.

  1. 1

    El paciente escribe al WhatsApp del centro

    Al mismo número que ya tiene agendado. No hay app que bajar, no hay usuario que crear, no hay contraseña que recuperar — y las notificaciones le llegan al lugar donde ya mira cien veces por día.

  2. 2

    El bot resuelve lo que se puede resolver solo

    Sacar un turno, cancelarlo, confirmar el recordatorio de la tarde anterior, reagendar cuando se cae un día y aceptar un hueco que se liberó. Con botones y listas, no con un chat que improvisa: no inventa horarios, no ofrece un profesional que no existe y contesta lo mismo a las tres de la mañana que a las tres de la tarde.

  3. 3

    El mostrador ve todo, y manda

    Cada conversación queda en una bandeja con quién dijo qué: el paciente, el bot, o la persona que contestó desde el panel. Cualquier turno que sacó el bot se distingue del que cargó una persona. Y cualquier conversación se puede tomar en un clic — cuando la tomás, el bot se calla.

Y el turno no se duplica nunca. No porque el sistema tenga cuidado, sino porque la base de datos no lo permite: el mismo consultorio a la misma hora es imposible de guardar dos veces, venga del WhatsApp o del mostrador. Es la única promesa de esta página que no depende de que nada funcione bien.

Para quien atiende el teléfono

Esto no te reemplaza. Te saca el teléfono de encima.

El bot contesta lo que no necesita a nadie: qué horarios hay, tomar un turno, cancelarlo, confirmar el de mañana. Lo que necesita a una persona te llega a vos — y lo que llega a vos, decidís vos.

Tres cosas, y nada más:

  • Tomar. Abrís la conversación y el bot deja de escribir. No hay dos voces contestándole al mismo paciente.

  • Contestar. Ves el hilo entero, con los botones que el bot le ofreció. Sabés qué le dijeron antes de que llegara a vos.

  • Devolver. Se la devolvés al bot y sigue donde el paciente la dejó, no desde «hola». Meter la mano no le cuesta al paciente repetir todo de nuevo.

Podés mover cualquier turno, pisar cualquier decisión del bot y —si algo se pone raro— apagarle el canal a todo el centro desde la misma pantalla donde te diste cuenta.

Los sobreturnos siguen siendo tuyos: el bot no los ve y no los ofrece. El paciente que ya está sentado en la sala también, porque lo tenés enfrente.

El bot nunca evalúa una urgencia. Nunca.

Que un paciente escriba «es urgente» no es un triage, y un sistema que conteste «te doy turno para el jueves» a alguien con un cuadro serio es un problema tuyo y nuestro.

Cuando aparece una palabra de alarma, el bot deja de agendar, muestra un aviso fijo —si es una emergencia, llamá al 107 o andá a una guardia— y escala a una persona de tu centro en el momento. No es configurable. No hay una casilla en el panel para apagarlo, y no la va a haber.

Por eso el motivo de consulta se pregunta antes de confirmar el turno y no después: «me duele el pecho» escrito ahí escala a una persona y el turno no llega a tomarse. Preguntarlo después dejaría un turno para el jueves como respuesta a una urgencia.

Y ese motivo no se interpreta, no se clasifica y no se puntúa. Sin campo de triage no hay forma de que el producto parezca hacer algo que no hace.

«Urgencia» adentro de Agendera es una palabra administrativa: son los cupos de sobreturno que tu centro reserva y asigna con su propio criterio.

Un turno médico es un dato sensible, y la ley 25.326 pide poder probar el consentimiento. No alcanza con un «al escribirnos, aceptás».

Cómo está construido:

  • El consentimiento va primero. Antes de pedir un documento, antes de mostrar un horario. Pedirle los datos a alguien para después contarle qué se hace con ellos es tratar un dato personal sin permiso.

  • Queda registrado qué texto exacto aceptó cada paciente, no que «aceptó». Si el texto cambia, las aceptaciones viejas siguen apuntando a la versión que esa persona leyó.

  • Sin consentimiento vigente no se reserva nada. Es una condición del sistema, no una advertencia.

  • Revocar no borra el registro, le pone fecha. Borrarlo dejaría a tu centro sin poder probar que en su momento hubo consentimiento, que es justo lo que la ley le pide guardar.

  • Cada globo del historial dice quién habló: el paciente, el bot o la persona que contestó desde el panel. Cuando alguien reclama algo que le dijeron por WhatsApp, ésa es la primera pregunta.

  • Los datos son de tu centro. En la relación con la ley, el centro es el responsable y nosotros el encargado del tratamiento, y eso se firma — no se declara en una página.

Una cuota por centro, más un adicional por cada médico que efectivamente atiende.

  • Un contrato y una factura, para el centro. Cómo se reparte el costo entre los profesionales es una decisión de tu administración, no un problema que te traslademos.

  • Nunca por mensaje. Cobrar por conversación vuelve la factura impredecible y te da un motivo para usar menos el sistema. Es exactamente al revés de lo que queremos.

  • Por médico activo, no por médico cargado. El que se toma tres meses no te cuesta.

El número lo hablamos en la demo, con tu agenda a la vista. No es una táctica: es que un centro de cuatro consultorios y uno de veinte no tienen el mismo problema.

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Lo construye una persona, y esa persona te atiende el teléfono.

Soy NOMBRE, QUÉ HACÍAS ANTES — una línea, concreta. Agendera lo escribo yo: el modelo de datos, el panel, el canal de WhatsApp y esta página.

Para un centro que entra ahora eso tiene una ventaja concreta y una contra honesta. La ventaja es que cuando algo no anda hablás con quien lo escribió, y que lo que te falte tiene chance de estar la semana que viene y no en el roadmap del año próximo. La contra es que somos chicos: CUÁNTOS CENTROS HAY HOY, O QUE SERÍA EL PRIMERO.

Si estás buscando un proveedor con un call center, no somos nosotros. Si querés que tu centro le marque el rumbo al producto durante el primer año, hablemos.

Veinte minutos, con tu agenda a la vista.

Contame cómo funciona tu centro y te muestro el sistema con tus horarios cargados, no con datos de ejemplo. Si no te sirve, te lo digo en la misma llamada.

Te escribo dentro de las 24 horas hábiles. No hay newsletter.